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La integral de Lebesgue

Es el gran final de Rudin y, posiblemente, el capítulo de mayor rendimiento: es el cimiento de la probabilidad moderna. La integral de Riemann (Cap. 6) funciona, pero es frágil —se rompe con funciones feas y con los intercambios límite-integral—. Lebesgue no construye una integral "más difícil": construye la correcta, la que es completa, flexible, y resulta ser exactamente la esperanza E[X]E[X].

La idea central: cortar el rango, no el dominio

Acá está todo el secreto, y es de una simpleza desconcertante. Riemann parte el dominio (el eje xx) en franjas verticales. Lebesgue parte el rango (el eje yy) en franjas horizontales. Cambialo y mirá la diferencia:

Riemann vs Lebesgue — interactivo
n = 10 franjas verticalescortamos el dominio (eje x)
Riemann parte el dominio en franjas verticales y suma base × altura. Funciona si la función es "tranquila", pero se rompe si salta demasiado.

La analogía clásica: para contar una pila de monedas, Riemann las recorre por su posición en la pila (de izquierda a derecha, sumando lo que encuentra); Lebesgue las agrupa por su valor —todas las de 10, todas las de 25— y hace (valor)×(cuaˊntas hay de ese valor)\sum (\text{valor}) \times (\text{cuántas hay de ese valor}). Para integrar así, necesitás responder: ¿cuánto xx toma el valor yy? Es decir, hay que medir el tamaño del conjunto {x:f(x)y}\{x : f(x) \approx y\}. Y medir conjuntos raros es, literalmente, el problema que resuelve la teoría de la medida.

Medida — generalizar la longitud

Una medida μ\mu asigna un "tamaño" a los conjuntos, generalizando la longitud (en R\mathbb{R}), el área (en R2\mathbb{R}^2) y el volumen. Sus reglas mínimas: μ()=0\mu(\varnothing) = 0, μ0\mu \ge 0, y la aditividad numerable —si los EkE_k son disjuntos,

μ ⁣(k=1Ek)=k=1μ(Ek).\mu\!\left(\bigcup_{k=1}^\infty E_k\right) = \sum_{k=1}^\infty \mu(E_k).

Para intervalos, μ([a,b])=ba\mu([a,b]) = b - a, como esperás. Lo nuevo y poderoso son los conjuntos de medida cero. Un conjunto numerable tiene medida 00: aunque los racionales sean densos, podés taparlos a todos con intervalos de longitud total tan chica como quieras:

Los racionales tienen medida cero — interactivoℚ ∩ [0,1]
00.51
ε = 0.30longitud total ≈ 0.30 < ε
Los racionales son densos (hay uno entre dos reales cualesquiera), pero como son numerables los podés tapar a todos con intervalos cuyas longitudes suman ε·(½ + ¼ + ⅛ + ⋯) < ε. Achicá ε y la cobertura tiende a nada: la medida de ℚ es 0. Por eso la función de Dirichlet (1 en los racionales, 0 en los irracionales) —que Riemann no puede integrar— tiene integral de Lebesgue 0: cambiar una función en un conjunto de medida cero no cambia su integral.

Esa es la grieta por donde Lebesgue gana: si dos funciones difieren solo en un conjunto de medida cero, tienen la misma integral. "En casi todo punto" (salvo medida cero) es el concepto omnipresente del capítulo.

Funciones medibles y simples

Una función es medible si las preimágenes de intervalos son conjuntos medibles —la condición mínima para que "medir {x:f(x)[y,y+dy]}\{x : f(x) \in [y, y+dy]\}" tenga sentido. Es una clase enorme: incluye toda continua y mucho más, y es cerrada por límites (a diferencia de las Riemann-integrables).

El ladrillo del integral son las funciones simples: combinaciones finitas de indicadoras,

s(x)=i=1nci1Ei(x),sdμ=i=1nciμ(Ei).s(x) = \sum_{i=1}^{n} c_i \,\mathbf{1}_{E_i}(x), \qquad \int s\,d\mu = \sum_{i=1}^{n} c_i\, \mu(E_i).

La indicadora 1E\mathbf{1}_{E} vale 11 en EE y 00 afuera; su integral es, sencillamente, valor × medida del conjunto. Toda función medible no negativa es el límite creciente de funciones simples, y ahí se define el integral:

fdμ=sup{sdμ:  s simple,  0sf}.\int f\,d\mu = \sup\left\{ \int s\,d\mu : \; s \text{ simple}, \; 0 \le s \le f \right\}.

Para una ff con signo, se parte f=f+ff = f^+ - f^- (parte positiva y negativa) y se integra cada una. ff es integrable si fdμ<\int |f|\,d\mu < \infty.

Lebesgue vs Riemann

Dos hechos cierran la comparación:

  1. Compatibilidad. Toda función Riemann-integrable es Lebesgue-integrable, con el mismo valor. Lebesgue no contradice nada; extiende.
  2. Más poder. Integra funciones que Riemann no puede. La función de Dirichlet (11 en Q\mathbb{Q}, 00 en los irracionales) no es Riemann-integrable (sus sumas superior e inferior nunca se encuentran), pero su integral de Lebesgue es 00 —porque Q\mathbb{Q} tiene medida cero.

Y lo estructural, lo que de verdad importa: la clase L1L^1 de funciones integrables es completa (teorema de Riesz–Fischer) —toda sucesión de Cauchy converge dentro—, algo que las Riemann-integrables no cumplen. Esa completitud es la que vuelve a L1L^1 y L2L^2 espacios de Banach y de Hilbert, el escenario donde viven Fourier, los mínimos cuadrados y el filtro de Kalman.

Los teoremas de convergencia — el verdadero premio

Acá Lebesgue aplasta a Riemann. En el Cap. 7 necesitabas convergencia uniforme —muy exigente— para meter el límite dentro de la integral. Lebesgue lo logra con condiciones mucho más débiles:

Convergencia monótona (MCT). Si 0f1f20 \le f_1 \le f_2 \le \cdots crecen a ff, entonces fndμfdμ\int f_n\,d\mu \to \int f\,d\mu. Sin ninguna otra hipótesis.

Lema de Fatou. lim inffndμlim inffndμ\displaystyle\int \liminf f_n \,d\mu \le \liminf \int f_n\,d\mu. Una red de seguridad: el área no puede "aparecer de la nada" en el límite.

Convergencia dominada (DCT). Si fnff_n \to f puntualmente y existe una gg integrable con fng\lvert f_n\rvert \le g para todo nn, entonces fndμfdμ\int f_n\,d\mu \to \int f\,d\mu.

La DCT es la que usás todo el tiempo: cambia la uniformidad del Cap. 7 por la dominación —basta con que una sola función integrable gg tape a toda la sucesión—. El pico viajero (cada vez más alto y delgado, con =1\int = 1 pero límite puntual 00) falla justamente porque no hay gg integrable que lo domine: ninguna función fija acota un pico que crece sin tope. La condición de la DCT detecta exactamente ese problema.

La conexión con la probabilidad

Y acá todo el capítulo se revela. Una medida en la que el espacio total mide 11, μ(Ω)=1\mu(\Omega) = 1, es una medida de probabilidad PP. Integrar contra ella es, literalmente, tomar esperanza:

E[X]=ΩXdP.E[X] = \int_\Omega X \, dP.

La esperanza no es "promedio ponderado" como caso aparte: es la integral de Lebesgue de la variable aleatoria contra la medida de probabilidad. Y entonces:

  • La integral de Stieltjes contra la CDF, xdF\int x\,dF, es el caso particular en R\mathbb{R}; la densidad p=dP/dμp = dP/d\mu es la derivada de Radon–Nikodym.
  • Los teoremas de convergencia se vuelven los de probabilidad: E[limXn]=limE[Xn]E[\lim X_n] = \lim E[X_n] es la MCT/DCT. Cada vez que en una prueba de consistencia escribís "por convergencia dominada", estás invocando este capítulo. Las pruebas asintóticas que "se caen" suelen ser un intercambio sin una gg dominante.
  • La esperanza condicional E[XG]E[X \mid \mathcal{G}] es una proyección ortogonal en L2L^2 —la misma del Cap. 8 (Fourier) y de los mínimos cuadrados (la desarrollamos abajo).

Los espacios LpL^p y la geometría de L2L^2

La integral de Lebesgue da, por fin, los espacios donde vive el análisis funcional. Para p1p \ge 1,

fLp    fpdμ<,fp=(fpdμ)1/p.f \in L^p \iff \int |f|^p\,d\mu < \infty, \qquad \lVert f\rVert_p = \left(\int |f|^p\,d\mu\right)^{1/p}.

Los casos clave en probabilidad: L1L^1 = esperanza finita (EX<E|X| < \infty); L2L^2 = varianza finita (E[X2]<E[X^2] < \infty); LL^\infty = acotadas. Dos desigualdades los gobiernan:

Hölder: fgfpgq\int |fg| \le \lVert f\rVert_p\,\lVert g\rVert_q con 1p+1q=1\tfrac1p + \tfrac1q = 1 —generaliza Cauchy–Schwarz, que es el caso p=q=2p = q = 2. Minkowski: f+gpfp+gp\lVert f + g\rVert_p \le \lVert f\rVert_p + \lVert g\rVert_p —la desigualdad triangular que hace de p\lVert\cdot\rVert_p una norma.

L2L^2 es especial: tiene un producto interno f,g=fgdμ\langle f, g\rangle = \int fg\,d\mu, que en probabilidad es E[XY]E[XY]. Eso le da geometría —longitud X=E[X2]\lVert X\rVert = \sqrt{E[X^2]}, ortogonalidad XY    E[XY]=0X \perp Y \iff E[XY] = 0 (no correlación), y proyecciones—. Y por Riesz–Fischer, L2L^2 es completo: toda sucesión de Cauchy converge dentro. Es la propiedad del supremo del Cap. 1 vista por última vez —"R\mathbb{R} no tiene huecos" se vuelve "L2L^2 no tiene huecos"—, y es lo que garantiza que las proyecciones existan y no apunten a un agujero.

Radon–Nikodym. Si una medida ν\nu es absolutamente continua respecto de μ\mu (μ(A)=0ν(A)=0\mu(A) = 0 \Rightarrow \nu(A) = 0), existe una densidad f=dνdμ0f = \tfrac{d\nu}{d\mu} \ge 0 con ν(A)=Afdμ\nu(A) = \int_A f\,d\mu. Es el teorema que formaliza qué es una densidad p(x)p(x) y por qué existe.

La esperanza condicional como proyección

El broche de oro del capítulo. Tenés una variable XX y solo cierta información —una sub-σ-álgebra G\mathcal{G}—. La mejor estimación de XX con lo que sabés es proyectar XX sobre el subespacio de lo G\mathcal{G}-medible:

E[XG]E[X \mid \mathcal{G}] es la proyección ortogonal de XL2X \in L^2 sobre el subespacio cerrado de las variables G\mathcal{G}-medibles —es decir, la X^\hat X G\mathcal{G}-medible que minimiza el error cuadrático E[(XX^)2]E[(X - \hat X)^2].

Se caracteriza por ortogonalidad: Y=E[XG]Y = E[X \mid \mathcal{G}] es la única variable G\mathcal{G}-medible cuyo residual XYX - Y es perpendicular a todo el subespacio, E[(XY)Z]=0E[(X - Y)Z] = 0 para toda ZZ G\mathcal{G}-medible. Existe y es única por el teorema de proyección de Hilbert, que necesita —otra vez— la completitud de L2L^2. De ahí salen sus propiedades: la torre E[E[XG]]=E[X]E[E[X \mid \mathcal{G}]] = E[X], sacar lo conocido (E[ZXG]=ZE[XG]E[ZX \mid \mathcal{G}] = Z\,E[X \mid \mathcal{G}] si ZZ es G\mathcal{G}-medible), y Jensen condicional. Los mínimos cuadrados y la regresión son esta misma geometría: proyectar sobre el subespacio de los regresores.

Esto es lo que Kolmogorov formalizó: la probabilidad es teoría de la medida. Lebesgue no era un tecnicismo de analistas —era el piso sobre el que se construyó toda la probabilidad rigurosa—. Cerramos el recorrido por Rudin justo donde empieza la inferencia estadística.