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De la medida a la probabilidad

Queremos un lenguaje matemático preciso para una sola pregunta: ¿qué tan probable es que pase XX? Pero antes de medir nada necesitamos el objeto que represente todo lo que podría pasar, y recién después hablar de afirmaciones concretas sobre el resultado. Ese es el plan de Kolmogorov, y es el piso sobre el que se para toda la inferencia —estimadores, máxima verosimilitud, tests—. Lo construimos de abajo hacia arriba: espacio muestral → eventos → σ-álgebra → axiomas → variable aleatoria → esperanza.

El espacio muestral: ¿contar o medir?

El espacio muestral Ω\Omega (o SS) es "todo lo que podría pasar" en un experimento. Un evento es una afirmación sobre lo que pasó —formalmente, un subconjunto de Ω\Omega. Tirar un dado: Ω={1,,6}\Omega = \{1,\dots,6\}, y "salió par" es el evento {2,4,6}\{2,4,6\}.

La distinción crítica no es estética, dicta cómo asignás probabilidades: separar los espacios contables (podés enumerarlos, aunque sean infinitos) de los no contables (como los reales).

TipoEjemploCardinalidad
Finito{200,210,,800}\{200, 210, \dots, 800\}6161
Infinito contable{0,1,2,}\{0, 1, 2, \dots\}0\aleph_0
No contable(0,)(0, \infty)c\mathfrak{c}

El criterio de contabilidad: Ω\Omega es contable     \iff existe una inyección φ:ΩN\varphi : \Omega \to \mathbb{N} —podés etiquetar cada elemento con un natural sin repetir. Lo inquietante es que el mismo experimento físico cambia de naturaleza matemática según cómo lo midas: un tiempo de reacción vive en (0,)(0,\infty) (no contable), pero redondeado al segundo vive en {0,1,2,}\{0,1,2,\dots\} (contable).

Y la asignación de probabilidad funciona distinto en cada caso:

  • Contable → sumás. Definís p:Ω[0,1]p : \Omega \to [0,1] con ωΩp(ω)=1\sum_{\omega \in \Omega} p(\omega) = 1, y para cualquier evento AA, P(A)=ωAp(ω).P(A) = \sum_{\omega \in A} p(\omega). Todo subconjunto es un evento válido. Sin sutilezas.

  • No contable → integrás, y aparece la teoría de la medida. Esto se rompe: no podés dar masa positiva a cada punto (sumarían infinito), y —peor— no todo subconjunto puede recibir probabilidad de forma consistente (paradojas de Vitali y Banach–Tarski). Te restringís a una σ-álgebra F\mathcal F de eventos "medibles" y trabajás con densidades, P(A)=Af(ω)dμ(ω).P(A) = \int_A f(\omega)\, d\mu(\omega).

Nota. En la práctica todo es contable —no medimos con precisión infinita—. Pero el aparato para espacios no contables es más limpio, no más engorroso. Por eso modelamos retornos diarios como continuos aunque vivan en una grilla de centavos: el cálculo es más simple y la aproximación, excelente.

El álgebra de eventos

Como los eventos son conjuntos, las preguntas compuestas son operaciones de conjuntos:

  • Unión ABA \cup B — "ocurrió AA o BB".
  • Intersección ABA \cap B — "ocurrieron ambos".
  • Complemento AcA^c — "no ocurrió AA".

Estas operaciones obedecen un álgebra completa. Conmutatividad y asociatividad son las esperables; lo que no tiene análogo en la aritmética es que la distributividad vale en las dos direcciones, y las leyes de De Morgan:

A(BC)=(AB)(AC),A(BC)=(AB)(AC),A \cap (B \cup C) = (A \cap B) \cup (A \cap C), \qquad A \cup (B \cap C) = (A \cup B) \cap (A \cup C), (AB)c=AcBc,(AB)c=AcBc.(A \cup B)^c = A^c \cap B^c, \qquad (A \cap B)^c = A^c \cup B^c.

Demostración del caso distributivo A(BC)=(AB)(AC)A \cap (B \cup C) = (A \cap B) \cup (A \cap C). Dos conjuntos son iguales     \iff tienen los mismos elementos, así que probamos doble contención.

  • ()(\subseteq) Sea xA(BC)x \in A \cap (B \cup C). Entonces xAx \in A y xBCx \in B\cup C; es decir, xAx \in A y (xBx \in B o xCx \in C). Distribuyendo la lógica: (xAx\in A y xBx\in B) o (xAx\in A y xCx\in C), o sea x(AB)(AC)x \in (A\cap B)\cup(A\cap C).
  • ()(\supseteq) Sea x(AB)(AC)x \in (A\cap B)\cup(A\cap C). En cualquiera de los dos casos xAx\in A, y además xBx\in B o xCx\in C, luego xBCx \in B\cup C. Por tanto xA(BC)x \in A\cap(B\cup C).   \;\blacksquare

La prueba descansa enteramente en la distributividad de la lógica proposicional: «PP y (QQ o RR\equiv «(PP y QQ) o (PP y RR)». Las identidades de conjuntos son identidades lógicas vestidas de conjuntos —y por eso un dibujo las vuelve obvias:

Dos expresiones, una sola región — interactivo
(A ∪ B)ᶜ
=
Aᶜ ∩ Bᶜ

De Morgan: «no ocurrió A ni B» es lo mismo que «no ocurrió A y no ocurrió B». Negar una unión la convierte en intersección de negaciones —las dos regiones sombreadas coinciden exactamente.

El álgebra de conjuntos se proyecta sobre el álgebra ordinaria de {0,1}\{0,1\} vía las funciones indicadoras 1A(ω)=1\mathbf{1}_A(\omega) = 1 si ωA\omega\in A y 00 si no:

1AB=1A1B,1AB=1A+1B1A1B,1Ac=11A.\mathbf{1}_{A\cap B} = \mathbf{1}_A\,\mathbf{1}_B, \qquad \mathbf{1}_{A\cup B} = \mathbf{1}_A + \mathbf{1}_B - \mathbf{1}_A\,\mathbf{1}_B, \qquad \mathbf{1}_{A^c} = 1 - \mathbf{1}_A.

Este puente es el que después convierte "probabilidad de un evento" en "esperanza de una indicadora": P(A)=E[1A]P(A) = E[\mathbf{1}_A].

De Morgan en acción. "El sistema nunca falla en nn intentos" es i=1n{Xi=ok}\bigcap_{i=1}^n \{X_i = \text{ok}\}, que por De Morgan equivale a (i=1n{Xi=falla})c\bigl(\bigcup_{i=1}^n \{X_i = \text{falla}\}\bigr)^c. La segunda forma suele ser la que se calcula: la probabilidad de al menos una falla, restada de 11. Negar un "para todo" lo vuelve un "existe", y eso reordena el cómputo entero.

σ-álgebras: qué preguntas son legales

El problema concreto: queremos definir P:dominio[0,1]P : \text{dominio} \to [0,1]. Lo natural sería tomar como dominio el conjunto potencia P(Ω)\mathcal P(\Omega)todos los subconjuntos. Para Ω\Omega contable funciona perfecto. Pero para Ω=R\Omega = \mathbb R o (0,)(0,\infty) no existe una PP definida sobre todos los subconjuntos que sea consistente con propiedades básicas (Vitali).

La solución no es debilitar las propiedades de PP —es restringir su dominio a una colección FP(Ω)\mathcal F \subseteq \mathcal P(\Omega) suficientemente rica para contener los eventos interesantes, pero suficientemente disciplinada para esquivar los patológicos.

Definición (σ-álgebra). Una colección F\mathcal F de subconjuntos de Ω\Omega es una σ-álgebra si:

  1. F\varnothing \in \mathcal F;
  2. cerrada por complemento: AFAcFA \in \mathcal F \Rightarrow A^c \in \mathcal F;
  3. cerrada por uniones numerables: A1,A2,Fi=1AiFA_1, A_2, \dots \in \mathcal F \Rightarrow \bigcup_{i=1}^\infty A_i \in \mathcal F.

De estos tres salen gratis los demás cierres:

  • ΩF\Omega \in \mathcal F, porque F\varnothing \in \mathcal F (1) y Ω=c\Omega = \varnothing^{\,c} (2).
  • Intersecciones numerables. Por De Morgan, iAi=(iAic)c\bigcap_i A_i = \bigl(\bigcup_i A_i^c\bigr)^c. Cada AicFA_i^c \in \mathcal F (2), su unión numerable está (3), y el complemento de eso vuelve a estar (2). Por eso la definición pide solo complementos y uniones: la intersección viene de regalo.

¿Por qué numerables y no finitas ni arbitrarias?

  • Solo finitas es demasiado débil: no podés formar eventos de límite como "el precio cruza el umbral en algún momento" =t=1{Xt>c}= \bigcup_{t=1}^\infty \{X_t > c\}.
  • Arbitrarias (incontables) es demasiado fuerte: cada singleton {x}\{x\} tendría probabilidad 00, pero x[0,1]{x}=[0,1]\bigcup_{x\in[0,1]}\{x\} = [0,1] debería tener probabilidad 11 —contradicción si se permitieran uniones incontables.
  • Numerables es el punto dulce: alcanza para todos los límites del análisis sin caer en patologías.

La σ-álgebra estrella es la de Borel B(R)\mathcal B(\mathbb R): la generada por los intervalos abiertos. Contiene todo lo que uno querría medir, y toda función continua es Borel-medible.

El concepto de axiomas mínimos. Los tres axiomas son el contrato mínimo: lo menos que le pedís a un objeto para que merezca el nombre. Un buen sistema cumple dos cosas en tensión —suficiencia (todo el resto se deduce como teoremas) e independencia (ninguno se deriva de los otros). El pago es doble: generalidad (cualquier cosa que satisfaga los tres —sobre {1,2,3}\{1,2,3\}, sobre R\mathbb R, sobre trayectorias de procesos— hereda todos los teoremas) y verificabilidad (para probar que algo es σ-álgebra, chequeás tres cosas).

Y acá está la lectura que casi nadie explica bien: una vez fijada F\mathcal F, es la información disponible. Son las preguntas que podés responder. Agregá preguntas y mirá cómo se refina lo que se vuelve medible:

La σ-álgebra como información — interactivoΩ = {1, 2, 3, 4}

Preguntas que podés responder (cada una es un evento):

Ω:1234mismo color = indistinguibles
2
átomos (partición)
4
conjuntos medibles (de 16)
Los conjuntos medibles —las uniones de átomos— son justo las preguntas que esta información alcanza a responder: ∅ {1,3} {2,4} {1,2,3,4}. Más preguntas → átomos más finos → más cosas medibles. Una σ-álgebra no es un tecnicismo: es cuánta información tenés para distinguir lo que pasó.

Cuando dos resultados caen en el mismo "átomo", son indistinguibles con esa información. Esta lectura —σ-álgebra = información— es la que vuelve naturales las filtraciones y la esperanza condicional del final.

Los axiomas de Kolmogorov

Fijado el par (Ω,F)(\Omega, \mathcal F), una medida de probabilidad es una función P:FRP : \mathcal F \to \mathbb R que cumple:

  1. No negatividad: P(A)0P(A) \ge 0 para todo AFA \in \mathcal F.
  2. Normalización: P(Ω)=1P(\Omega) = 1.
  3. σ-aditividad: si A1,A2,FA_1, A_2, \dots \in \mathcal F son disjuntos dos a dos, P ⁣(i=1Ai)=i=1P(Ai).P\!\left(\bigcup_{i=1}^\infty A_i\right) = \sum_{i=1}^\infty P(A_i).

Los dos primeros son contabilidad básica: PP mide "cuánto pesa" un evento (como un área o una masa: sin signo), y P(Ω)=1P(\Omega)=1 ancla la escala ("algo tiene que pasar"). El tercero es el axioma profundo. Lo no trivial es exigirlo para uniones infinitas numerables: es lo que mete el análisis dentro de la probabilidad. Sin σ-aditividad no podés pasar al límite dentro de PP, se cae P(lim infAn)lim infP(An)P(\liminf A_n) \le \liminf P(A_n), muere Borel–Cantelli y la ley fuerte de los grandes números ni siquiera se puede formular.

Todo lo demás son teoremas. De los tres axiomas:

  • P()=0P(\varnothing) = 0. Escribí Ω=Ω\Omega = \Omega \cup \varnothing \cup \varnothing \cup \cdots (disjuntos). Por σ-aditividad, P(Ω)=P(Ω)+n1P()P(\Omega) = P(\Omega) + \sum_{n\ge1} P(\varnothing), o sea 1=1+P()1 = 1 + \sum P(\varnothing). Una serie de términos 0\ge 0 que suma 00 obliga a cada término a ser 00. \blacksquare
  • Aditividad finita. Completá A1,,AnA_1,\dots,A_n con An+1=An+2==A_{n+1} = A_{n+2} = \cdots = \varnothing y aplicá σ-aditividad.
  • Complemento: P(Ac)=1P(A)P(A^c) = 1 - P(A), de Ω=AAc\Omega = A \cup A^c disjuntos.
  • Monotonía: ABP(A)P(B)A \subseteq B \Rightarrow P(A) \le P(B), escribiendo B=A(BA)B = A \cup (B\setminus A) disjuntos. Corolario: tomando B=ΩB = \Omega sale P(A)1P(A) \le 1la cota superior no es un axioma, es un teorema.
  • Inclusión–exclusión: P(AB)=P(A)+P(B)P(AB)P(A \cup B) = P(A) + P(B) - P(A \cap B).
  • Desigualdad de Boole (subaditividad): P ⁣(nAn)nP(An)P\!\left(\bigcup_n A_n\right) \le \sum_n P(A_n), aunque no sean disjuntos.
  • Continuidad por debajo: si A1A2A_1 \subseteq A_2 \subseteq \cdots, entonces P ⁣(nAn)=limnP(An)P\!\left(\bigcup_n A_n\right) = \lim_{n\to\infty} P(A_n) —σ-aditividad disfrazada, y la que te deja pasar al límite dentro de PP.

La terna (Ω,F,P)(\Omega, \mathcal F, P)

Toda la probabilidad vive en este objeto de tres piezas, sostenido por seis axiomas:

ComponenteRolAxiomas
Ω\Omegaespacio muestral — qué puede pasar(ninguno)
F\mathcal Fσ-álgebra — qué preguntas son legalesF\varnothing \in \mathcal F, complementos, uniones numerables
PPmedida de probabilidad — cuánto pesa cada eventono negatividad, normalización, σ-aditividad

Y cada operación de conjuntos es una pregunta probabilística concreta:

OperaciónPregunta
AcA^c¿no ocurrió AA?
ABA \cup B¿ocurrió AA o BB?
ABA \cap B¿ocurrieron ambos?
nAn\bigcup_{n} A_n¿ocurrió alguno?
nAn\bigcap_{n} A_n¿ocurrieron todos?
lim supnAn\limsup_n A_n¿ocurrieron infinitos?
lim infnAn\liminf_n A_n¿ocurrieron todos salvo finitos?

Las dos últimas filas son donde viven los lemas de Borel–Cantelli —y solo existen porque tenés σ-aditividad. Son, además, exactamente el lenguaje en el que se enuncia la convergencia casi segura de la ley fuerte.

Variable aleatoria y su ley

Una variable aleatoria no es "un número que varía al azar": es una función medible X:ΩRX : \Omega \to \mathbb{R} —medible significa que {Xx}\{X \le x\} es un evento (está en F\mathcal{F}), para que tenga sentido preguntar su probabilidad.

Lo potente es que XX transporta la probabilidad de Ω\Omega a la recta. La ley (o distribución) de XX es la medida pushforward:

PX(B)=P(X1(B))=P({ω:X(ω)B}).P_X(B) = P\bigl(X^{-1}(B)\bigr) = P\bigl(\{\omega : X(\omega) \in B\}\bigr).

Empujás la medida de Ω\Omega a través de XX y obtenés una medida sobre los valores. Mirá cómo una misma fuente uniforme, pasada por distintas funciones, produce leyes completamente distintas:

La ley de X: empujar la medida — interactivo
ley de X (densidad)ω ~ uniforme en [0,1]
Tomás ω uniforme (abajo) y lo pasás por g(ω)=−ln(1−ω); la ley de X (izquierda) es la medida empujada P_X(B) = P(X ∈ B) = P({ω : g(ω) ∈ B}). Acá da una ley exponencial. La misma fuente uniforme, distinta función, distinta distribución: por eso la CDF F(x) = P(X ≤ x) es el objeto universal que describe a cualquier variable, sin importar de dónde salió.

Y acá aparece el objeto universal: la función de distribución acumulada

FX(x)=P(Xx)=PX((,x]).F_X(x) = P(X \le x) = P_X\bigl((-\infty, x]\bigr).

La CDF describe la ley de cualquier variable —discreta, continua o mezcla— con un solo lenguaje. Su versión Stieltjes gdFX\int g\,dF_X (de la lección de integración) unifica sumas y densidades; ya la viste venir.

Esperanza = integral de Lebesgue

La integral de Lebesgue dejó esto listo: la esperanza no es un caso aparte de "promedio ponderado", es la integral de Lebesgue de XX contra la medida de probabilidad,

E[X]=ΩXdP.E[X] = \int_\Omega X \, dP .

Y se construye igual que en Lebesgue: primero para funciones simples (que toman pocos valores), donde E[s]=kykP({s=yk})E[s] = \sum_k y_k\, P(\{s = y_k\}) —valor por probabilidad—, y después subiendo simples por debajo hacia XX. Mirá E[sn]E[s_n] trepar a E[X]E[X]:

E[X] = ∫X dP por funciones simples — interactivoΩ=[0,1] uniforme
n = 4 niveles (escalones)la simple sube hacia X desde abajo
0.9765
E[sₙ] (simple)
1.2500
E[X] (real)
0.2735
falta

Una función simple sₙ ≤ X toma pocos valores; su esperanza es Σ (valor) × P(ese nivel) —fácil de calcular—. Subiendo los niveles, sₙ trepa hacia X y E[sₙ] E[X]. Eso es la definición: E[X] = ∫ X dP, el sup de las simples por debajo —la misma construcción de Lebesgue, ahora contra la medida de probabilidad P.

En la práctica casi nunca integrás sobre Ω\Omega: usás la ley. Es el teorema del estadístico inconsciente (LOTUS):

E[g(X)]=Rg(x)dPX(x)={kg(xk)P(X=xk)(discreta)g(x)p(x)dx(continua)E[g(X)] = \int_{\mathbb{R}} g(x)\, dP_X(x) = \begin{cases} \displaystyle\sum_k g(x_k)\, P(X = x_k) & \text{(discreta)} \\[2mm] \displaystyle\int g(x)\, p(x)\, dx & \text{(continua)} \end{cases}

donde p=dPX/dμp = dP_X/d\mu es la densidad (la derivada de Radon–Nikodym). De la integral de Lebesgue, la esperanza hereda gratis linealidad (E[aX+Y]=aE[X]+E[Y]E[aX + Y] = aE[X] + E[Y]), monotonía (XYE[X]E[Y]X \le Y \Rightarrow E[X] \le E[Y]), y sobre todo los teoremas de convergencia (monótona, dominada): son los que justifican E[limXn]=limE[Xn]E[\lim X_n] = \lim E[X_n], el paso al límite del que dependen las pruebas de consistencia.

Hacia dónde lleva esto

Estos seis axiomas no son decoración: habilitan la maquinaria que viene después.

  • Filtraciones. Una filtración {Ft}t0\{\mathcal F_t\}_{t\ge 0} es una familia creciente de σ-álgebras, FsFt\mathcal F_s \subseteq \mathcal F_t para sts \le t: "todo lo que un observador sabe al tiempo tt". La σ-álgebra como información se vuelve información que se acumula.
  • Esperanza condicional. E[Ft]E[\,\cdot \mid \mathcal F_t] —la mejor predicción dada la información hasta tt— requiere que Ft\mathcal F_t sea una σ-álgebra; no funciona sobre colecciones arbitrarias. Es el corazón de toda predicción y de las martingalas.
  • Medibilidad respecto a la información. Una variable es Ft\mathcal F_t-medible si se puede calcular con lo que se sabe hasta tt. Usar una que no lo es —que depende del futuro— es el look-ahead bias, formalizado: medir contra la σ-álgebra equivocada.
  • Cambio de medida. Si definís dP~=ZdPd\tilde P = Z\, dP, obtenés otra función que satisface los mismos tres axiomas sobre la misma σ-álgebra. La medida riesgo-neutral Q\mathbb Q del pricing de derivados no es magia: es otro PP legal. El no-arbitraje descansa en la equivalencia Q(A)>0    P(A)>0\mathbb Q(A) > 0 \iff \mathbb P(A) > 0 —la distinción P\mathbb P vs Q\mathbb Q que separa "lo que pasa" de "cómo se valora".

Lo que sigue

"Variable aleatoria", "distribución" y "esperanza" dejan de ser definiciones sueltas: son función medible, medida pushforward e integral —la teoría de la medida con masa 11, parada sobre seis axiomas—. Con la probabilidad rigurosa en la mano, ya la pusimos a converger en los teoremas límite; el próximo paso es ponerla a trabajar sobre datos: estimadores y sus propiedades, máxima verosimilitud, intervalos y tests.