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Topología y compacidad

En espacios métricos vimos que con una sola función de distancia dd aparecen las bolas. La topología es el paso siguiente: olvidarse de los números y quedarse solo con qué conjuntos son abiertos. Sobre esa noción mínima se reconstruyen el límite, la continuidad y —el premio mayor— la compacidad, la propiedad que hace existir los óptimos.

Abiertos, cerrados y la frontera

La bola abierta B(p,r)={x:d(x,p)<r}B(p, r) = \{\, x : d(x, p) < r \,\} es el ladrillo. Con ella:

  • pp es un punto interior de EE si alguna bola alrededor suyo entra entera en EE: r>0\exists\, r > 0 con B(p,r)EB(p, r) \subseteq E.
  • EE es abierto si todos sus puntos son interiores.
  • EE es cerrado si su complemento es abierto.

Movés el punto y mirás las tres posibilidades —dentro, en el borde, fuera:

Interior, frontera, exterior — interactivopunto interior
Sp
p es punto interior. La bola B(p, 0.30) entra entera en S: hay una bola adentro, eso define que p sea interior.

Un conjunto es abierto si todos sus puntos son interiores (siempre cabe una bola). Es cerrado si contiene su frontera. El disco unitario cerrado incluye su borde ∂S, así que es cerrado; el disco abierto lo excluye, y es abierto.

La distinción no es "con borde o sin borde" en el sentido vago: es si cabe una bola. En un punto interior siempre cabe; en uno de la frontera, ninguna bola se queda del todo adentro (toca EE y su complemento a la vez).

Puntos límite y clausura

Un punto pp es punto límite (o de acumulación) de EE si toda bola a su alrededor contiene puntos de EE distintos de pp:

r>0:(B(p,r){p})E.\forall\, r > 0 : \bigl(B(p, r) \setminus \{p\}\bigr) \cap E \neq \varnothing .

pp no necesita estar en EE: es un punto al que EE se acerca arbitrariamente. La clausura E\overline{E} es EE junto con todos sus puntos límite. Y la caracterización que lo conecta todo:

E es cerrado    E contiene a todos sus puntos lıˊmite    E=E.E \text{ es cerrado} \;\Longleftrightarrow\; E \text{ contiene a todos sus puntos límite} \;\Longleftrightarrow\; \overline{E} = E .

"Un cerrado atrapa sus puntos límite": esa frase, que usamos al demostrar Weierstrass, es exactamente esto.

Cubrimientos y compacidad

Acá aparece la idea más profunda del capítulo, y la menos intuitiva al principio. Un cubrimiento abierto de EE es una familia de conjuntos abiertos {Uα}\{U_\alpha\} cuya unión contiene a EE. Un subcubrimiento finito es elegir finitos de ellos que ya alcancen para cubrir EE.

EE es compacto si todo cubrimiento abierto admite un subcubrimiento finito.

Lo desconcertante es el "todo": no basta que algún cubrimiento se pueda recortar a finitos; tiene que poder siempre. Para ver que algo no es compacto, alcanza con exhibir un cubrimiento sin subcubrimiento finito. Mirá (0,1](0, 1] cubierto por Un=(1n+1,2)U_n = \left(\tfrac{1}{n+1},\, 2\right):

Cubrimiento abierto de (0,1] — interactivoUₙ = (1/(n+1), 2)
00.511/(k+1)sin cubrircubierto
k = 3 conjuntossumá conjuntos y mirá el hueco que no cierra
Con k conjuntos cubrís hasta 1/(k+1) = 0.2500, pero queda (0, 0.2500] afuera. Por más que aumentes k, el borde es 1/(k+1) > 0: el hueco se achica pero nunca llega a 0. Ningún subconjunto finito cubre (0,1] → no es compacto. El problema es el 0, que (0,1] no contiene. En [0,1], en cambio, cualquier abierto que cubra el 0 tapa toda una vecindad suya, y entonces alcanzan finitos: es compacto.

La unión de los primeros kk es (1k+1,2)\left(\tfrac{1}{k+1},\, 2\right): siempre deja afuera (0,1k+1]\left(0,\, \tfrac{1}{k+1}\right]. Como 1k+1>0\tfrac{1}{k+1} > 0 para todo kk, ningún número finito de ellos cubre (0,1](0,1]. No es compacto — y el culpable es el 00, punto límite que (0,1](0,1] no contiene (no es cerrado).

El teorema de Heine-Borel

En general, compacidad es algo abstracto. En Rn\mathbb{R}^n se vuelve concreto y verificable:

Heine-Borel. Un conjunto ERnE \subseteq \mathbb{R}^n es compacto si y solo si es cerrado y acotado.

Por eso [a,b][a, b] es compacto (cerrado y acotado) y (0,1](0, 1] no (no es cerrado), y R\mathbb{R} tampoco (no es acotado). Es la herramienta que vuelve usable la compacidad: en lugar de revisar todos los cubrimientos, chequeás dos cosas.

Ambas direcciones tienen prueba, y vale la pena ver el mecanismo:

Compacto \Rightarrow cerrado y acotado (en cualquier espacio métrico). Acotado: las bolas N1(p)N_1(p) con pKp \in K cubren KK; por compacidad bastan finitas, cuyos centros y radios meten KK en una bola grande. Cerrado: dado pKp \notin K, separá pp de cada qKq \in K con bolas disjuntas de radio 12d(p,q)\tfrac12 d(p,q); finitas cubren KK, y el menor radio da una bola en pp que no toca KK —así KcK^c es abierto.   \;\blacksquare

Recíproco (Heine–Borel, propio de Rn\mathbb{R}^n). Un cerrado y acotado vive en una caja [M,M]n[-M, M]^n. La caja es compacta por bisección: si tuviera un cubrimiento sin subcubrimiento finito, partiéndola en 2n2^n subcajas, una también lo tendría; repitiendo, los tamaños 0\to 0 y se llega a un punto que ningún abierto puede cubrir —contradicción. Y un cerrado dentro de un compacto es compacto.   \;\blacksquare

Heine–Borel falla fuera de Rn\mathbb{R}^n. En dimensión infinita, "cerrado y acotado" ya no implica compacto: la bola unidad cerrada de un espacio de Hilbert de dimensión infinita es cerrada y acotada pero no compacta. La dimensión finita es la hipótesis oculta.

Bolzano–Weierstrass

Una consecuencia que se usa en todas partes:

Bolzano–Weierstrass. Todo subconjunto infinito y acotado de Rn\mathbb{R}^n tiene al menos un punto límite. Equivalente: toda sucesión acotada tiene una subsucesión convergente.

Prueba. Sea EE infinito y acotado, contenido en una caja KK (compacta por Heine–Borel). Si EE no tuviera punto límite, cada qKq \in K tendría una vecindad con a lo sumo un punto de EE; esas vecindades cubren KK, y por compacidad bastan finitas —pero entonces EE, cubierto por finitas vecindades con 1\le 1 punto cada una, sería finito. Contradicción.   \;\blacksquare

Es el motor detrás de "toda sucesión acotada tiene una subsucesión que converge", un ladrillo que reaparece en innumerables pruebas de existencia.

Tres propiedades que vamos a usar

  • Compacto \Rightarrow cerrado y acotado (en cualquier espacio métrico; el recíproco es Heine-Borel, válido en Rn\mathbb{R}^n).
  • Un cerrado dentro de un compacto es compacto. Recortás sin perder la propiedad.
  • La imagen continua de un compacto es compacta (lo vimos en continuidad): es el corazón de Weierstrass.

Con esto, la cadena del teorema de los valores extremos cierra sin huecos: KK compacto \to f(K)f(K) compacto \to cerrado y acotado \to tiene supremo (Cap. 1) y lo contiene (cerrado) \to el máximo se alcanza. La compacidad es el ingrediente que convierte "el conjunto de valores está acotado" en "existe un punto donde se realiza el óptimo".

Conjuntos perfectos y el conjunto de Cantor

Un conjunto es perfecto si es cerrado y no tiene puntos aislados (todo punto suyo es punto límite de él). El ejemplo canónico —y el contraejemplo recurrente de toda la teoría de la medida— es el conjunto de Cantor CC: sacá de [0,1][0,1] el tercio central abierto (13,23)\left(\tfrac13, \tfrac23\right), después los tercios centrales de los dos pedazos que quedan, y así indefinidamente; CC es lo que sobrevive a todos los pasos. Tiene cuatro propiedades que no deberían convivir:

  • Compacto (cerrado y acotado).
  • Perfecto (los extremos de los intervalos nunca se quitan y se acumulan unos sobre otros: ningún punto queda aislado).
  • De medida cero: la longitud total removida es n12n13n=13112/3=1\sum_{n \ge 1} 2^{\,n-1}\,3^{-n} = \tfrac13 \cdot \tfrac{1}{1 - 2/3} = 1, así que lo que queda mide 00.
  • Pero incontable: cada punto de CC se codifica por sus elecciones izquierda/derecha en cada paso —una sucesión binaria infinita—, y de esas hay incontables (diagonal de Cantor). Mismo cardinal que R\mathbb{R}.

Cantor desacopla cardinalidad y medida: es tan grande como R\mathbb{R} en número de puntos, pero "invisible" en longitud. Es el primer aviso de que cuántos puntos hay y cuánto miden son preguntas independientes —el puente directo a la integral de Lebesgue.