Sumas de Riemann y la integral definida
Antes de cualquier fórmula: una integral definida es un área. El área entre la curva y el eje, desde hasta . El problema es que las fórmulas de área que conocemos —rectángulo, triángulo— no sirven para una región de borde curvo. La idea de Riemann es tramposa y genial: si no sabés medir lo curvo, aproximalo con rectángulos, y después achicalos hasta el límite.
La intuición, en pantalla
Cortá el intervalo en pedazos, levantá un rectángulo sobre cada uno y sumá sus áreas. Movete con el slider: cuantos más rectángulos, mejor pega la suma al área real. Cambiá el punto de muestra (izquierda, medio, derecha) y mirá cómo el error cae igual cuando crece.
Con la aproximación es grosera; con ya casi no distinguís los rectángulos de la curva. Eso que estás viendo —el error tendiendo a cero— es, literalmente, la definición de la integral.
La definición formal
Partimos en subintervalos iguales de ancho
En cada subintervalo elegimos un punto de muestra (el extremo izquierdo, el derecho, el medio: da igual al final). La suma de Riemann es
Cada término es el área de un rectángulo: altura por base. La integral definida es el límite de esas sumas cuando los rectángulos se vuelven infinitamente finos:
Un ejemplo que podés verificar
Para en , el límite da
Es exactamente el número que persigue la aproximación de arriba a medida que subís . No es magia: es el límite haciéndose visible.
El puente al análisis real
Acá aparece la pregunta fina: ¿el límite siempre existe? ¿Y si elegir extremos izquierdos diera un número distinto que elegir extremos derechos?
El análisis real lo formaliza con las sumas inferior y superior sobre una partición , tomando en cada subintervalo el ínfimo y el supremo de :
es Riemann-integrable cuando el supremo de las sumas inferiores coincide con el ínfimo de las superiores. Cuando eso pasa, da igual qué punto de muestra elijas: todas las sumas de Riemann convergen al mismo número.
Por eso en el interactivo "izquierda", "medio" y "derecha" terminan en el mismo lugar: es continua, y toda función continua en un intervalo cerrado es integrable. Lo que parecía un truco de rectángulos es, bien mirado, un teorema.