Series numéricas
Una serie no es un objeto nuevo. Es una sucesión disfrazada: la sucesión de sus sumas parciales. Todo lo que probamos sobre convergencia de sucesiones y sobre la completitud de ℝ se reusa tal cual. Esa es la idea que hay que tener clavada antes de cualquier criterio.
De sucesiones a series
Dada una sucesión , su serie es el límite (si existe) de las sumas parciales
Cada es una suma finita, perfectamente calculable. Decimos que la serie converge si la sucesión converge, y en ese caso
No hay teoría nueva: una serie converge exactamente cuando converge su sucesión de sumas parciales.
La serie geométrica
El ejemplo madre. Para , la suma parcial tiene forma cerrada:
porque . Con : . Infinitos pasos, cada uno la mitad del anterior, suman finito. Movete con el slider y mirá cómo trepa hacia su límite —o se escapa, en la armónica:
El criterio del término n-ésimo
La primera pregunta ante cualquier serie. Es una condición necesaria:
Demostración. Si , también , y entonces .
Lo que no vale es el recíproco, y es el error más común de todos. Usalo solo por su contrapositiva:
Si , la regla se queda muda: no concluye nada. El contraejemplo es la serie armónica , que tiene y aun así diverge. La prueba (Oresme, s. XIV) agrupa en bloques de potencias de dos:
Orden mental: (1) calculá a dónde va ; (2) aplicá la regla. Si no va a cero, diverge y listo. Si va a cero, hace falta otra herramienta.
Criterios para la zona muda
Cuando , se decide con estos (enunciados para términos donde aplican).
Comparación
Aplastá tu serie entre una conocida. Con :
Lo difícil es con qué comparar: necesitás un repertorio (geométricas, p-series).
Criterio del cociente
Mide cuánto encoge cada término respecto al anterior. Favorito con factoriales y potencias. Con
Por ejemplo da : converge.
Criterio de la raíz
Como el cociente, pero con la raíz -ésima. Útil cuando el término es :
Ambos criterios funcionan comparando, por debajo, con una geométrica de razón .
Las p-series
La regla que zanja la zona muda clásica:
Solo hay que leer el exponente y compararlo con .
| | serie | ¿converge? | | --- | --- | --- | | | | sí (cae rápido) | | | | sí (suma ) | | | (armónica) | no — justo en el filo | | | | no (cae demasiado lento) |
La frontera está en . Tanto la armónica () como () tienen , pero destinos opuestos: por eso el criterio del término no las distinguía.
Convergencia absoluta vs. condicional
Con signos mezclados aparece una distinción fina:
- Absoluta: converge absolutamente si converge.
- Condicional: converge, pero diverge. Vive solo de la cancelación entre positivos y negativos.
La jerarquía, demostrable con el criterio de Cauchy y la desigualdad triangular ():
El recíproco es falso. La armónica alternada converge (a ), pero al quitar los signos queda la armónica, que diverge: converge condicionalmente.
El reordenamiento de Riemann
Acá está el resultado perturbador. Si una serie converge condicionalmente, sus términos se pueden reordenar para que sume cualquier número —o para que diverja. Los mismos términos, en otro orden, dan otro resultado:
Esto es imposible en una suma finita, donde el orden nunca importa. Una serie absolutamente convergente, en cambio, está blindada: reordenala como quieras, siempre suma lo mismo.
Moraleja operativa
La convergencia absoluta es la propiedad fuerte y segura; la condicional es frágil. En cómputo no es un tecnicismo: si acumulás una serie solo condicionalmente convergente en punto flotante, el orden de acumulación puede cambiar el resultado — una pesadilla de reproducibilidad. Y todo criterio de parada iterativo () es la condición de Cauchy disfrazada: funciona porque trabajás sobre , que es completo. La teoría de series no es decorativa; es lo que vuelve confiable tu código.